martes, 5 de septiembre de 2017

PREVENCIÓN, RESPONSABILIDAD Y CUMPLIMIENTO EN EL SECTOR MARÍTIMO (PESQUERO Y PORTUARIO)

En este breve artículo me gustaría compartir contigo una reflexión que como profesional de la Seguridad y la Salud al mismo tiempo que empresaria, no he podido evitar hacerme en los últimos meses dados los cambios que en el escenario que me rodea, percibo al presenciar como parece que estamos evolucionando de una “Cultura Preventiva” hacia una “Cultura de Cumplimiento”.

Palma Ruíz. Grupo Orión Consultores


Si eres prevencionista supongo que no te serán ajenas muchas de las conclusiones a las que recientemente llegó un estudio realizado por AEPSAL con motivo del 20 aniversario de la entrada en vigor del marco normativo de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, para analizar la evolución de la implantación dentro de las empresas de dicha norma en sus dos primeras décadas de vida.  Y en el que se contó con la participación de un millar de técnicos en activo que expusieron sus impresiones al respecto.

En mi opinión las conclusiones de este estudio pusieron de manifiesto una dolorosa verdad que aunque nos cueste admitir hay que reconocer y aceptar: la Cultura Preventiva aún no ha calado lo suficiente entre nuestras empresas. De ahí la explicación de muchos de los problemas que a diario nos encontramos los profesionales para llevar a cabo el ejercicio de nuestra labor y de las consecuencias  que se derivan cuando muchos de los planes de prevención implantados, no logran alcanzar los objetivos para lo que fueron diseñados y puestos en marcha. ¿Qué ha podido ocurrir a este respecto?




De nuevo en mi opinión uno de los problemas de base para que esto sea así tiene mucho que ver con la responsabilidad que tanto los profesionales de este sector, como los empresarios y los trabajadores consideran que tienen y les es atribuible en cada caso a este respecto. Durante mucho tiempo, quizá demasiado, entre la mayoría de actores intervinientes existía la creencia de que toda la responsabilidad era siempre atribuible en última instancia a la empresa, al tratarse de un marco normativo de obligado cumplimiento para ellas.  Y de obligado cumplimiento efectivamente es para las organizaciones, pero no olvidemos que las empresas las integran y las componen todos sus miembros. Por lo que a todos sus miembros compete asumir su parte de responsabilidad. Pero, ¿Si no me siento responsable de algo es fácil que me implique con ello y  que de este modo en el caso que nos ocupa, la Cultura Preventiva arraigue? La mayoría de la veces la respuesta, si somos honestos es No.

Si has tenido ocasión de prestar tus servicios como perito judicial como es mi caso, no hará falta que te diga que  una vez los accidentes tienen lugar dentro de un juzgado la cadena de responsabilidades, actualmente con nombre y apellidos, puede alargarse y exceder en mucho a la mera imputación del empresario. Y si estás especializado en Coordinación de Actividades Empresariales como de nuevo vuelve a ser mi caso, sabrás también que muchos de los eslabones de dicha cadena de responsabilidades exceden el ámbito de la empresa y junto a ella, se sientan el día del juicio otros profesionales y entidades con los que se encuentran en interrelación directa.

Quizá por esta razón y para potenciar que asumamos dicha responsabilidad  hace unos años con la entrada en vigor de la reforma del Código Penal en la que se incluía la responsabilidad de las personas jurídicas, junto con la obligación de implementar procedimientos de control dentro de las empresas que impidan que dentro de las mismas tengan cabida comportamientos que puedan dar lugar a delitos, el concepto de Prevención se amplió a nivel penal también. Para dar paso a una “Cultura de Cumplimiento” desde la que se insta a las distintas organizaciones para que sean cumplidoras, es decir, se conviertan en empresas que efectúen sus obligaciones de vigilancia, supervisión y control sobre directivos, empleados y sobre los terceros que guardan relación con la empresa.

En este nuevo escenario la figura y el papel  del profesional Compliance como sabrás, ha irrumpido en los últimos meses con bastante fuerza.  Siendo el ámbito de la Prevención de Riesgos Laborales una de las áreas en las que dicho papel puede llegar a ser más que complementario, esencial.  Precisamente porque solo instando a las organizaciones a que cumplan con la normativa es como se puede lograr que sus miembros asuman sus responsabilidades de una forma, más consciente ahora de los riesgos asociados a eludirla.  Y si todos cumplimos de forma responsable estaremos previniendo muchos de los efectos que buscamos minimizar o eliminar,  o lo que es lo mismo,  la “Cultura Preventiva” cobrará más sentido dentro de las organizaciones.

Por otra parte esta figura puede ayudarnos a que la Prevención de Riesgos Laborales deje de ser una disciplina en la que en muchos sectores que no tienen nada que ver entre sí, sean abordados desde una misma perspectiva genérica y muy básica que dota a las empresas de “Seguridad Documental” más que de “Seguridad eficiente a nivel práctico”. Y te pongo un ejemplo para explicarme.

Volviendo al área de la Coordinación de Actividades Empresariales, el ámbito concreto en el que me he especializado los últimos años es el de realizar auditorías de este tipo de procesos dentro del sector marítimo-portuario y marítimo – pesquero. Si los conoces sabrás que la Seguridad y Salud laboral de las empresas que pertenecen al mismo, se rigen por un amplio espectro de normas de Seguridad y Salud en el Trabajo y de normas de Seguridad Marítima, íntimamente relacionadas y que conviven entre sí. Cuyo alcance en ocasiones va más allá de la aplicación de normativa nacional, dada las particularidades y la naturaleza de esta actividad.

La falta de Cultura Preventiva y de Cultura de Cumplimiento en este sector, lo coloca en una posición de vulnerabilidad no solo en lo que a Seguridad y Salud compete, también es  vulnerable en muchos otros aspectos que la reforma del Código Penal quiere combatir, dada la complejidad normativa que convive en el sector. Con bastante frecuencia adentrándome en este campo, me encuentro con sistemas de gestión preventivos que sólo tienen en cuenta los principios básicos de las directrices marcadas por la normativa de Seguridad y Salud laboral, quedando la norma específica de Seguridad marítima muy pocas veces contemplada e implementada, sobre todo si requiere en determinadas operativas de presencia de personal técnico en buque. Algo que dicho sea de paso dificulta bastante mi cometido.

Puede que en la figura del profesional compliance experto en diferentes materias resida una de las claves que contribuyan a que las empresas poco a poco tomen conciencia de la necesidad de hacerse responsables de un cumplimiento de la norma  diseñado, adaptado y personalizado a la medida de sus verdaderas necesidades y riesgos reales. Puede ser también que la presencia activa de esta figura dentro de las empresas contribuya a que los profesionales del sector se impliquen más para que dichos sistemas de gestión no sean tan genéricos y queden en muchas ocasiones incompletos. Porque no olvidemos que nosotros los prevencionistas pertenecemos al grupo de “terceros que guardan estrecha relación con las empresas” prestándoles un servicio y que por ello compartimos responsabilidad en el resultado final de las gestiones que para ellas realicemos. 

Para concluir esta reflexión, déjame compartir por último contigo mi anhelo como auditora de sistemas de gestión de la prevención que lleva dos décadas en activo, presenciando sobre el terreno y desde diferentes perspectivas y puntos de vista las consecuencias que a nivel  personal y penal tienen para muchos trabajadores y empresarios relegar a un segundo plano la prevención, la responsabilidad y el cumplimiento.

Me creas o no,  lo que más me gustaría en el ámbito que nos ocupa es presenciar el momento en el que la Cultura Preventiva y la Cultura de Cumplimiento puedan al fin darse la mano, para dar paso a una nueva Cultura Empresarial  en la que prime la implantación de Sistemas de Gestión que de forma general aglutinen e integren todos los respectivos subsistemas que necesariamente deben convivir entre sí para la buena marcha del día a día del negocio y en los que cada una de las partes contribuya a nutrir a las demás así como a la organización en su conjunto.

Palma Ruíz

Grupo Orión Consultores

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