miércoles, 21 de junio de 2017

El tren del cambio cultural

CN. Silvia Oceransky es especialista en Cambio Cultural y Comportamental. Consultora Estratégica en Bienestar, Prevención y Cambio Cultural, cuenta con una amplia experiencia en ayudar a las empresas a definir e implantar vías para lograr cambios culturales y estratégicos, sostenibles a largo plazo.


Silvia Oceransky es especialista en Cambio Cultural y Comportamental. Consultora Estratégica en Bienestar, Prevención y Cambio Cultural


El otro día, hablando con Juan Carlos Bajo, Presidente del Consejo General de Profesionales Compliance, reflexionábamos sobre cómo tiene que cambiar la cultura en nuestro país, en cuanto, no sólo a cumplimiento, sino a maneras de trabajar y valores.

En el principio de la normativa de PRL, hace más de 20 años, los profesionales nos centramos en el cumplimiento legal, utilizando la Ley como arma y la Inspección de Trabajo como herramienta de miedo, para intentar tener un sitio en las organizaciones y que se priorizara la seguridad de las personas en el trabajo.

¿Nos ha servido para ese propósito? Pues no me voy a atrever a decir un no rotundo, hay casos y casos, pero para lo que no nos ha servido es para cambiar la cultura empresarial en su conjunto ni para que el compromiso de la mayor parte de las direcciones de empresa de nuestro país se haya visibilizado en este aspecto. Ni tampoco para que se entienda y se respete la profesión, lo que es agotador y muy frustrante.

En ese momento nos subimos al tren del cambio coercitivo, en lugar del cambio cultural, sin trabajar en el inicio el clima preventivo y el liderazgo. Y la coerción no es que no funcione, depende de con quién, es que no se mantiene, es poco útil y deja a quien la usa un regusto amargo, del que sabe que no puede mirar para otro lado, porque en ese momento, si el clima preventivo no es el adecuado, se volverá al punto de inicio.


Así que ahora hay muchos profesionales intentando cambiar de tren, para subirse al del cambio cultural, pero llevan un montón de equipaje documental y de hábitos, y resulta mucho más difícil llegar al destino correcto, porque hay muchas paradas intermedias, retrasos, averías que reparar y cruces de vía.

Los profesionales del ámbito de Compliance, en cambio, están empezando a caminar un nuevo reto en las empresas españolas, y nuestra experiencia en el ámbito del cambio cultural puede ayudarles, ya que solamente conseguirán direcciones y trabajadores comprometidos en Compliance si se trabaja el liderazgo, la participación y el cambio cultural.

Para evitar que se repitan errores del pasado en los que la función y el impulso se dejó sólo en manos de los prevencionistas, es necesario que se empiece por sensibilizar e implicar a la alta dirección y la línea de mando y de aquí en cascada hasta los trabajadores, para que el control y la implicación sea parte de la manera de trabajar de la empresa, pase a ser parte de su cultura, de su ADN, de su manera de ser.

Por tanto, tenemos que trabajar este cambio en tres planos:

  • Alta dirección. La forma de trabajar de una empresa es el reflejo de las prioridades de su dirección, de qué es lo que reconoce como bueno y lo que no, de qué es lo prioritario y lo que no. Por ello es imprescindible que se impliquen desde el inicio, liderando el proceso y que el sistema de gestión se alinee con los objetivos estratégicos de la organización.
  • Línea de mando. En función de los riesgos detectados y las necesidades, se deberá diseñar un sistema de integración en las empresas y que cada función asuma sus responsabilidades e implicaciones en la materia.
  • Trabajadores. Para que conozcan las expectativas y cuál es el comportamiento esperado. Y también para que puedan contribuir a que el sistema esté vivo mediante la mejora continua.

Nuestra experiencia en ayudar y apoyar a las empresas en el cambio de su manera de trabajar y su cultura, puede ayudar también en este ámbito, ya que, al final, los mecanismos de gestión del cambio son los mismos, y los procesos de liderazgo, acción y participación se aplican bajo idénticos principios.

Ya se perdió una vez el tren del cambio cultural, esperemos que esta vez se utilice para llegar a la estación correcta de manera directa, sin muchas maletas y poder decir, sonriendo, “por fin hemos llegado”.

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