lunes, 10 de abril de 2017

Un análisis rápido de la norma ISO 37001

Juan Carlos Bajo Albarracín. Presidente CGPC. A pesar de la existencia de numerosas leyes nacionales y acuerdos internacionales destinados a luchar contra el soborno, este sigue siendo un problema que erosiona y destruye la economía. Por ello, en noviembre de 2013, La Organización Internacional de Normalización (ISO), inició el proceso de elaboración de la norma que culminó con su publicación el 15 de octubre de 2016 de la ISO 37001 "Sistemas de gestión anti-soborno” cuyo objetivo es ayudar a las organizaciones a prevenir y combatir el soborno.

Tu puedes parar la corrupción iso 37001

ISO 37001 está diseñada para ayudar a las organizaciones a luchar contra el soborno mediante el establecimiento de una cultura de integridad, transparencia y cumplimiento. Si bien la norma no puede garantizar que ningún soborno tenga lugar en el presente o en el futuro, sí que puede ayudar a las organizaciones a implementar medidas efectivas para prevenirlo y hacerle frente o como ha dicho Neil Stansbury, Presidente del comité del proyecto ISO para el desarrollo de la norma aseguro que los beneficios de la aplicación de la norma serán muchos: "ISO 37001 ayudará a proporcionar garantías a la administración, inversores, socios, personal y otros grupos de interés, de que la organización está tomando medidas razonables para evitar el soborno."

El ISO 37001 no es un estándar que innove respecto a lo que estaban haciendo algunas organizaciones con programas desarrollados anticorrupción en base a los documentos de organismos internacionales como el Reglamento de la Cámara Internacional de Comercio o las incluidas en la Guía práctica del Programa anticorrupción de ética y cumplimiento para las empresas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito de Viena.

Pero si introduce un valor muy importante con respecto a los otros documentos, el valor de la estandarización y homogeneización con valor universal para que las transacciones entre las organizaciones se hagan en el mismo idioma en materia de sobornos y, en consecuencia, la certificación.

Para algunos expertos del sector, esta adhesión y certificación puede ser un factor de diferenciación muy importante a la hora de competir. Y, aunque un buen sistema de gestión anti-soborno, no es la panacea frente a las acciones penales de responsabilidad para las personas jurídicas, si es un elemento muy importante de atenuación e incluso exención.

Entre los requisitos que se encuentran en la norma están la adopción de una política anti-soborno, la designación de una persona para supervisar el cumplimiento, la formación, la evaluación del riesgo y la debida diligencia en los proyectos y con los asociados de negocios, los controles financieros, no financieros y comerciales, así como el establecimiento de procedimientos de reporte e investigación y, todo ello, encuadrado dentro de un sistema de gestión auditable.

La norma ISO 37001 indica en varios puntos que puede integrarse con otros sistemas o incluso ser utilizada para integrar otros tipos de delitos o, por ejemplo, el blanqueo de capital o los sistemas de caldiad.

Para entender cómo puede relacionarse el sistema de gestión anti-sobornos con el resto del sistema utilizaremos el gráfico siguiente:




De las normas publicadas por ISO aplicables a sistemas de gestión tenemos unas que son transversales ya que recogen todos los posibles incumplimientos independientemente del área o actividad de que se trate; y las no transversales, como por ejemplo la ISO 37001 sobres sistemas de gestión de cumplimiento, ISO 9001 sobre sistemas de gestión de calidad, ISO 14001 sistemas de gestión de medio ambiente, etc.

Igualmente tenemos otras normas transversales que un pudiendo ser utilizadas por si solas, generalmente se utilizan más como referencia de las normas no transversales. Por ejemplo, ISO 30300 sobre gestión de la documentación, ISO 31000 sobre sistemas de gestión de riesgos, etc.

La integración entre estos sistemas es posible. No es mejor o peor tener los sistemas integrados completamente, integrados algunos de ellos entre sí y otros separados, o todos independientes. Cada organización debe definir en un determinado momento cual el nivel de integración que le puede interesar considerando el contexto externo e interno. 

No obstante, aunque no integremos los sistemas si pueden referenciarse entre sí, por ejemplo, referenciar en el sistema anti-soborno un procedimiento de otros sistemas, como el de calidad.

Por último, no debemos confundir sistemas integrados con documentación integrada. Los sistemas de gestión integrados implican un pensamiento integrado, es decir se trabajen en común, es decir, es un concepto más amplio que la documentación integrada.

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