lunes, 24 de abril de 2017

ISO 37001: Oposiciones para copliance officers

CN./ J.C. Bajo/ Cada día nos levantamos con un nuevo escándalo de corrupción política nacional o internacional. 


Casos como Odebrecht en Brasil, que han implicado a la clase política de diferentes países, los vividos en España, Francia e muchos otros, en mayor o menor medida, han afectado a sus arcas públicas, destrozando la reputación de su clase política, y creando un fuerte desapego de la sociedad con ésta.



En los últimos tiempos, los políticos están haciendo declaraciones contra la corrupción, creando comisiones de investigación, echando a los corruptos de sus partidos y, aunque no dudemos de su voluntad, el descredito ha sido tal que, los ciudadanos no nos lo creemos.

Por otra parte, dando por hecho que es cierto su compromiso contra la corrupción, están cometiendo un grave error. La corrupción no se acaba metiendo en la cárcel a los corruptos, ni colaborando con la justicia, ni por muchas declaraciones que se hagan. La corrupción sólo se acaba cuando se toman medidas para prevenirla. Por mucho que aumentemos las penas, eliminemos las prescripciones, no la eliminaremos, simplemente conseguiremos que los importes que se abonen sean mayores, a mayor riesgo, más se cobra, siempre habrá una justificación “los otros lo hacen”. Es decir, crearemos una corrupción más elitista. Si no trabajamos en su origen actuando de forma preventiva, por mucho que aumentemos la capacidad punitiva seguiremos igual (las sociedades, incluso en las que la corrupción se castiga con la pena de muerte no son menos corruptas).

El Convenio de las Naciones Unidas Contra la Corrupción de 2004 la presenta como un problema global (equivale al 3% del PIB mundial, según datos del Banco Mundial) que debe tener respuestas globales. Por ello, el 15 de octubre de 2016 la Organización Internacional de Estandarización ha publicado la norma ISO 37001 “Sistemas de gestión antisoborno”.
Esta norma nace del consenso global del problema y su solución, indicando cómo deben ser los sistemas de gestión antisoborno de las organizaciones públicas o privadas, con o sin ánimo de lucro, para que se puedan considerar que están comprometidas en la lucha contra la corrupción. Su objetivo es establecer mecanismos de control interno en función de sus riesgos, permitan a las organizaciones disponer de información para evitar que se pueda producir, con el fin de que se cree una cultura de cumplimiento.

El hecho de que los sistemas diseñados de acuerdo a ISO 37001 puedan ser certificados por una entidad externa de certificación, permite a las organizaciones demostrar su compromiso en la lucha contra la corrupción (pasar de las palabras a los hechos), así como compararse con otras organizaciones similares.


En este momento los partidos políticos y las administraciones ya disponen de una herramienta para pasar de una actuación reactiva a una preventiva. Si las administraciones implantaran la norma ISO 37001 o similar y, posteriormente, se certifican, los ciudadanos podríamos empezar a creer en el compromiso. La norma no busca indagar en el pasado, la norma no busca culpables, el objetivo de la norma es el futuro, que es lo que nos importa a los ciudadanos. Está bien que castiguemos la corrupción, pero hagamos cosas para que ésta se acabe e ISO 37001 es una gran herramienta para la administración y para mejorar la credibilidad de la política.


El hecho de implantar el sistema de gestión antisoborno, no quiere decir que reconozcamos que hemos sido corruptos y lo necesitamos; todo lo contrario, demuestra nuestro compromiso actual contra la corrupción. Buscamos un futuro sin corrupción, el pasado duele, el futuro importa.

Por otra parte, no sólo reduciremos la corrupción en las administraciones y los grandes negocios, crearemos una cultura de cumplimiento a nivel de la sociedad, es cierto que, siempre podrá aparecer algún corrupto, pero esto debe pasar del hábito a la anécdota. Las administraciones necesitarán sus compliance officers, habrá que ir pensando en la oposición.

Esta norma, quizás una de las más deseadas por la sociedad durante su elaboración, pretende reducir las pérdidas que tiene ésta como consecuencia de los sobornos a nivel mundial, estando éstas estimadas entre 1,3 y 1,75 billones de euros, el 2% del PIB mundial.


La norma, que es certificable, se convertirá en un elemento básico para las transacciones comerciales a nivel mundial ya que equipará los requisitos de cumplimiento antisoborno a todas las organizaciones, permitiendo un grado de confianza básico entre las partes a través de la certificación. Al igual que se convertirá en una referencia en las transacciones proveedor cliente.

Si bien, la norma solo es aplicable a los sistemas de gestión antisoborno, en su apartado 1, indica “Este documento no aborda específicamente el fraude, carteles y otros delitos como antimonopolio/competencia, el blanqueo de dinero u otras actividades relacionadas con las prácticas de corrupción, no obstante, una organización puede optar por ampliar el alcance del sistema de gestión para incluir este tipo de actividades”., es decir, nos indica que los requisitos establecidos en la norma pueden ser aplicables a cualquier sistema de control del cumplimiento. Lo cual es lógico, pues si analizamos el contenido de la norma ISO 370O1, su semejanza con la ISO 19600 “Sistemas de gestión compliance” es total. Pero, la Organización Internacional de Estandarización nos ha puesto en un dilema, nos certificamos con la ISO 37001 sólo el sistema de gestión anticorrupción, o si utilizamos la norma ISO 37001 como modelo para el sistema general compliance, ¿se nos va a certificar todo el sistema?

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