sábado, 11 de marzo de 2017

Despedido por cumplir y hacer cumplir, una historia real.

CN/Agustin G.F. Cuando analizamos el contexto de la organización, nos damos cuenta de que la cultura compliance es un factor fundamental para garantizar el éxito en el cumplimiento legislativo.
En ocasiones, la organización no tiene una cultura de cumplimiento madura lo que puede llevar a situaciones difíciles de manejar por el Compliance Officer. Esto cobra especial importancia para las organizaciones multinacionales que desarrollan su actividad en entornos legislativos diferentes y complejos.

Grafismo en el que se ve como una pano con un dedo señala hacia fuera, gesto de despido,  la silueta de un hombre con un maletín en el que se lee "compliance officer" saliendo

Hace un año, un amigo que trabaja como responsable de asuntos reglamentarios en una multinacional de productos sanitarios, me dijo con orgullo que le habían nombrado miembro del comité de ética y compliance de su compañía. No paraba de alabar el compromiso de la compañía con el cumplimiento legislativo y todas las ventajas de tener un código ético y un comité que asegure su cumplimiento.

Mi amigo es una persona que se involucra hasta el fondo en los proyectos en los que participa, por lo que, tras detectar el incumplimiento de una normativa sanitaria, lo comunicó al comité con la intención de poner los medios para dar cumplimiento inmediato. Su sorpresa fue mayúscula cuando la dirección le comunicó que no iba a hacer nada al respecto ya que la competencia tampoco lo hace, no existe labor inspectora por parte del Ministerio y no es ventajoso económicamente hablando. Lo que para él era algo “mandatorio”, se convertía en un incumplimiento asumible por la organización.
No dando crédito a la actitud de la dirección de la filial en España, escaló la denuncia al comité europeo de la multinacional, obteniendo por respuesta que el incumplimiento era sobre una ley local, no comunitaria, por lo que la decisión era de la filial.

Este hecho le ha llevado a una confrontación con la dirección, por lo que ha pasado de ser un valor para la compañía, a ser un riesgo para la misma. Durante este año he visto un cambio en su actitud, pasando del orgullo de pertenecer a una organización a la decepción de participar en una mentira.

HISTORIA REAL
Aunque parezca increíble, esta historia es real y nos demuestra que, aunque teóricamente “todas las compañías” quieren cumplir con la legislación aplicable, en la práctica son los beneficios a corto plazo los que mandan sobre algunas organizaciones.

Cuando queda constatada la mala disposición de una compañía al cumplimiento de algún requisito reglamentario, la autoridad de su compliance officer se difumina y pierde valor dentro de la compañía. El único salvoconducto para garantizar el cumplimiento en las organizaciones, es un liderazgo consciente que debe partir desde la Dirección y dirigirse a cada rincón de la compañía.
Este factor debe ser tenido muy en cuenta por la Dirección de las organizaciones, ya que desarrollar la labor del Compliance Officer en un entorno de no cumplimiento entra en confrontación con la ética, aptitud necesaria para desarrollar correctamente esta función, y puede generar situaciones desagradables para todas las partes, que son en sí mismas un nuevo factor de riesgo para la organización.

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