martes, 7 de febrero de 2017

ISO 37001, como controlar la corrupción y además demostrarlo

CN/ M. de la Cruz. Desde Adán y Eva el soborno es una práctica universalizada aunque  considerada inmoral.  A pesar de esto y  a tenor de las cifras, es una práctica generalizada. Esta afirmación está avalada con datos.

Alegoria fotográfica distancia entre marte y la tierra en monedas

Las estimaciones del Banco Mundial ofrecen como dato que “anualmente se mueven más de 1 billón (con B) de dólares (o el 3% del PIB mundial) en sobornos”. Cifras que nos cuesta comprender, pero que se pueden intuir si decimos que con las monedas de un billón, apiladas unas sobre otras, podríamos alcanzar el planeta marte, o comprar un ipad a cada uno de los habitantes de la tierra.
Sin embargo, en muchos casos, el soborno se asume como una parte necesaria para “conseguir que se realice un negocio” o “eludir ciertos trámites burocráticos”.  En este sentido, recientemente apuntaba JC Bajo, en su artículo “Corrompidos por un café” publicado por Compliance Noticias y que les invitamos a releer aquí

En el artículo se pone en tela de juicio lo que es  y lo que no es soborno en el ámbito de los pequeños costes,  costumbres tácitas, comúnmente aceptadas.

LA ISO 37001

El 15 de Octubre la Organización Internacional de Normalización (ISO) presento la Norma 37001 Anti soborno. Una norma que viene a cambiar la cultura de las organizaciones y de la sociedad, siendo curiosamente una administración, el ministerio de energía y minas del Perú, el primero en anunciar su implantación como solución a la mala praxis.

Los efectos de la implantación de la ISO 37001 se ven a muy corto plazo, las organizaciones además de ahorrar en costes mediante la aplicación de medidas de integridad en la licitación, contratación y gestión de contratos, mejorarán también su reputación creando un ambiente de confianza entre las partes interesadas.

La eficaz implantación de la norma internacional supone además un gran impulso moral hacia el personal. Éste se sentirá alentado por la demostración práctica del compromiso de la organización con la integridad, mientras que el personal con inclinación a la corrupción se desanima u opta por abandonar la organización en la que ya no pude “hundir sus garras

Un sistema, implantado por un agente externo a la organización, auditado y certificado por otros agentes externos también a la organización, garantiza que el sistema, además de ser efectivo, es real. Se consigue así, por medio de la intervención de terceros debidamente cualificados, que  como “la mujer del César” las organizaciones no sólo sean  cumplidoras y transparentes, si no que “además lo parezcan”.

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